El Ministerio de Salud (Minsa) señala que los chequeos preventivos en adolescentes permiten el seguimiento del crecimiento, desarrollo y estado integral, facilitando la detección temprana de riesgos que orientan acciones oportunas de prevención.
Las evaluaciones incluyen mediciones como peso, talla e índice de masa corporal, así como el desarrollo puberal según la edad, además de la revisión del esquema de vacunación y el estado nutricional.
El Minsa y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sostienen que los hábitos adquiridos en la adolescencia tienden a permanecer en la edad adulta, por lo que en los controles debe evaluarse la alimentación, la actividad física, el descanso y las conductas de riesgo. Estos procedimientos permiten identificar condiciones como anemia, sobrepeso y otros trastornos metabólicos, con una detección temprana que se realiza en todos los establecimientos de salud.
Salud mental y participación familiar
La salud mental también es parte del abordaje integral en esta etapa de vida. Los controles a través de tamizajes permiten identificar signos de estrés, ansiedad o cambios conductuales que requieren atención especializada. El acompañamiento profesional facilita la orientación según cada caso, promoviendo el bienestar emocional como componente del desarrollo saludable con un enfoque preventivo y multidisciplinario.
La participación de los padres y cuidadores resulta esencial para garantizar la continuidad de los controles de salud, reforzando las recomendaciones médicas y contribuyendo a la detección temprana de señales de alerta.



