La creciente inseguridad ciudadana viene afectando no solo a los bodegueros, sino también a sus clientes. Muchos vecinos aseguran que ahora prefieren pedir delivery o realizar compras rápidas para evitar exponerse a hechos delictivos.
Los ciudadanos expresaron su preocupación por el aumento de asaltos, extorsiones y ataques contra pequeños negocios, situación que ha llevado incluso al cierre de varias bodegas en distintos distritos de Lima.
Ante este panorama, numerosos comerciantes han optado por reforzar sus medidas de seguridad con cámaras de vigilancia, rejas y otros sistemas de protección para continuar operando.
Representantes del sector advirtieron que la delincuencia está golpeando la economía de miles de familias y pidieron a las autoridades acciones más firmes para devolver la tranquilidad a comerciantes y consumidores.


