Nadie imaginó que un producto farmacéutico de uso cotidiano terminaría convirtiéndose en una sentencia de muerte. El caso del suero fisiológico defectuoso de Medifarma marcó al 2025 como uno de los años más graves para la salud pública en el país. Testimonios desgarradores de familiares revelan una cadena de negligencias que, según las investigaciones, comenzaron antes de que se detectara oficialmente el lote fallido.
Antes de que Digemid ordenara la inmovilización del producto, ya se habían reportado las primeras muertes. El 20 de febrero fallecieron Elva Ramírez Palma, de 72 años, y Santiago Yam Lam, de 91, ambos en la clínica Sanna de Trujillo. En marzo, la tragedia se amplió con la muerte de la niña Keyla Iparraguirre Zevallos, de apenas un año, en Sanna San Borja, y de Daniela Quispe Díaz, de 23 años, tras una cirugía estética en Cusco. Recién ese mismo día, casi un mes después del primer fallecimiento, se ordenó el retiro del lote defectuoso.
La crisis puso bajo la lupa al Ministerio de Salud, Digemid, el laboratorio Medifarma y las clínicas involucradas. Especialistas en salud pública señalaron fallas graves en los sistemas de alerta y supervisión, advirtiendo que, ante la acumulación de casos, la mayor responsabilidad recaía en las autoridades sanitarias. Por su parte, el representante legal de Medifarma atribuyó lo ocurrido a la presunta manipulación indebida de muestras por parte de dos operarios durante el proceso de control de calidad.
NO HAY RESPONSABLE PENAL
En abril fallecieron Lidia Castro Ventura, de 46 años, y Alejandra Landers Carpio, de 26, ambas en la clínica Sanna San Borja. En total, siete víctimas dejaron este caso que conmocionó al país. Aunque el Poder Judicial dictó prisión preliminar contra dos trabajadores del laboratorio y, meses después, Indecopi multó a Medifarma con 4 UIT —más de 2,4 millones de soles—, al cierre del 2025 no existe ningún responsable penal. A casi un año del nefasto evento sanitario, las familias siguen esperando justicia.


