Un policía de la ciudad de Atlanta, en Estados Unidos, fue despedido el pasado viernes por emplear violencia excesiva para arrestar a una mujer frente a su hija de cuatro años.
El hecho ocurrió el pasado 1 de mayo, cuando el oficial James Hines se acercó a un automóvil cuyo modelo y color coincidían con la descripción de vehículo buscado por una infracción de velocidad.
En su interior se encontraba Maggie Thomas, quien, según el uniformado, se habría puesto extremadamente nerviosa ante su presencia y por ese motivo le propinó un golpe en el rostro, la arrojó al suelo y le aplicó reiteradas descargas eléctricas con su pistola táser.
Asimismo, indicó que la mujer se negó a entregarle su licencia de conducir y a descender del auto. La sospechosa habría forcejeado con el agente cuando este quiso esposarla e incluso lo habría mordido, aunque posteriormente los médicos no pudieron encontrar las huellas de la supuesta mordedura.
Finalmente, tras revisar las grabaciones hechas por un testigo, los superiores de Hines decidieron que este utilizó fuerza innecesaria y lo separaron de la institución, desestimando además los cargos que interpuso contra la mujer.