La indignación crece entre los transportistas de San Martín de Porres tras el asesinato de Paul López Estabridis, chofer de la empresa de transporte público Aquarius, baleado esta madrugada mientras realizaba su recorrido habitual. Según denuncias de sus colegas, la empresa ya había aceptado pagar a extorsionadores y, aun así, el crimen se produjo.
"Desde el sábado nos estaban cobrando 10 soles al conductor y 10 al propietario del vehículo para pagarle a los delincuentes", afirmó un compañero de la víctima en medio del dolor y la protesta. “La empresa dijo que ya había arreglado con los extorsionadores, pero igual mataron a nuestro compañero. ¿Dónde está ese dinero?”, cuestionó indignado.
Los conductores denunciaron que la empresa, lejos de protegerlos, trasladó el costo de la extorsión a sus trabajadores. Según relataron, las amenazas comenzaron hace unas dos semanas. Incluso se reportó un intento de ataque frustrado contra otro chofer antes del asesinato de López.
La víctima fue interceptada por sicarios en moto mientras conducía su unidad con pasajeros a bordo. Recibió varios disparos y, ya herido, perdió el control del bus que terminó empotrado en una vivienda. El crimen ha generado temor y un anuncio de paralización de labores por parte de los choferes.
“Más de 100 vehículos dejarán de operar por seguridad. No podemos seguir arriesgando la vida. El Estado no está haciendo nada”, afirmó otro transportista. Además, lanzaron duras críticas al gobierno por la falta de seguridad, pese al estado de emergencia decretado en Lima y Callao.
Paul López tenía más de cuatro años en la empresa y deja en la orfandad a dos hijas. La policía ya investiga el caso como un presunto ataque vinculado a extorsión.