La presidenta Keiko Fujimori salió en defensa de sus ministros tras los cuestionamientos surgidos durante la captura e interrogatorios de los presuntos implicados en el secuestro del empresario minero James Lara, ocurrido en Trujillo. La mandataria aclaró que fue ella quien decidió enviar al ministro de Defensa, Rafael Belaunde, a la ciudad norteña, debido a la gravedad de los hechos y la necesidad de reforzar la respuesta del Gobierno.
Fujimori negó, sin embargo, que Belaunde haya participado en los interrogatorios de los detenidos. Según explicó, el ministro acudió a Trujillo por disposición presidencial, pero las diligencias estuvieron exclusivamente a cargo de la Policía Nacional. “El ministro Belaunde no ha participado de ningún interrogatorio. Los interrogatorios los han llevado a cabo la Policía Nacional”, sostuvo la jefa de Estado.
La presidenta también defendió el pedido de facultades legislativas presentado por el Ejecutivo para implementar nuevas herramientas contra la criminalidad. Entre las medidas planteadas mencionó la posibilidad de declarar como “grupos hostiles” no solo a organizaciones terroristas, sino también a estructuras criminales; fortalecer la política de expulsión de migrantes indocumentados y permitir que el Estado tome un mayor control de los establecimientos penitenciarios.
EVALÚA NUEVAS MEDIDAS
Finalmente, Fujimori evitó adelantar posibles cambios en la cúpula de la Policía Nacional tras los cuestionamientos por la respuesta frente a la inseguridad y el secuestro ocurrido en Trujillo. Mientras tanto, el Gobierno evalúa nuevas medidas destinadas a fortalecer la lucha contra el crimen organizado y busca respaldo político para obtener las facultades que considera necesarias.

