Este 5 de abril se conmemoran 33 años del autogolpe de Estado ejecutado por el entonces presidente del Perú, Alberto Fujimori, en 1992. En aquella noche, Fujimori anunció en cadena nacional la disolución temporal del Congreso de la República, la intervención del Poder Judicial y del Ministerio Público, bajo el argumento de enfrentar con mayor eficacia la corrupción y el terrorismo que azotaban al país.
La medida, que contó con el respaldo de las Fuerzas Armadas, generó una fuerte división en la opinión pública. Mientras un sector de la población la apoyó, considerando que era necesaria para recuperar el orden interno, diversas organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos la denunciaron como una grave ruptura del orden constitucional y democrático.
El llamado “autogolpe” fue ampliamente cuestionado por la comunidad internacional. Varios países y organismos multilaterales suspendieron temporalmente su cooperación con el Perú, señalando que el gobierno de Fujimori estaba atentando contra los principios democráticos. A pesar de ello, el régimen consolidó su control y avanzó con una serie de reformas institucionales.
CONSTITUCIÓN DE 1993
Como parte de ese proceso, en 1993 se convocó a un Congreso Constituyente Democrático, el cual elaboró una nueva Carta Magna. La Constitución de 1993 continúa vigente hasta la actualidad, aunque sigue siendo objeto de debate debido a su origen autoritario y a las implicancias que tuvo el autogolpe en la vida democrática del país.