Cuatro quebradas de la Cordillera Blanca, en Áncash, cuentan con nuevos sistemas de monitoreo diseñados para detectar aluviones y alertar a las poblaciones cercanas ante posibles emergencias, en previsión de los efectos de las lluvias intensas y el fenómeno de El Niño.
El ingeniero Hernando Tavera, jefe del Instituto Geofísico del Perú (IGP), explicó que los equipos combinan cámaras de alta resolución y sensores capaces de detectar el desplazamiento de flujos de lodo, piedras y otros materiales. El sistema calcula su velocidad y volumen para estimar el tiempo que tardarían en llegar a las comunidades ubicadas aguas abajo.
Según Tavera, cuando un flujo se detecta a un kilómetro de distancia, la alerta puede emitirse con una anticipación de entre cuatro y cinco minutos. En las zonas más alejadas, ubicadas en la cuenca baja, el tiempo de aviso podría alcanzar entre 15 y 20 minutos.
PREVENCIÓN
La instalación de estos equipos busca reducir los riesgos para la población frente a antecedentes de aluviones que afectaron la región, como los ocurridos en décadas anteriores. Para ello, el Gobierno Regional de Áncash y la Mancomunidad Hatun Huaylas vienen trabajando en planes de evacuación que establecen rutas de salida y zonas seguras.
En esta primera etapa, el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) de Áncash será el encargado de emitir las alertas. Para el próximo año, se prevé instalar 32 bocinas en las comunidades, que podrán activarse automáticamente cuando el sistema detecte una emergencia.
El especialista precisó que la tecnología ha sido desarrollada en el Perú y funciona mediante conexión satelital, internet, paneles solares y baterías autónomas. Además, se contempla ampliar el monitoreo a otras regiones: ya se realizan levantamientos topográficos en Tumbes y Piura para evaluar la instalación de nuevos sistemas.

