Pese a los huaicos, los vecinos de Chosica se niegan a abandonar las zonas de riesgo. Unas 240 familias de la quebrada de Carossio resultaron afectadas por los desbordes, que dañaron seriamente las viviendas, casas de adobe y material noble.
Pese al anuncio del ministro de Vivienda, Francisco Dumler, los pobladores aseguraron que no se retirarán de la quebrada y pidieron una mesa de diálogo.