Dos ataques armados contra empresas de transporte se registraron en menos de 24 horas en Lima y Callao, incrementando la preocupación entre conductores y pasajeros. Uno de los hechos afectó a una unidad de la empresa Machu Picchu, mientras que otro ataque ocurrió contra una unidad de la empresa Combiali, en La Perla, donde el conductor y pasajeros resultaron afectados. Los hechos se producen pese a las reuniones sostenidas entre representantes del sector y autoridades del Ministerio del Interior para buscar medidas frente a la ola de extorsiones.
En Surquillo, una de las unidades atacadas cubre la ruta Callao-Surco y fue baleada cuando circulaba por la avenida Angamos. Los trabajadores señalaron que su compañero herido permanece hospitalizado y que continúan saliendo a trabajar, aunque con temor. En el caso de la empresa Machu Picchu, sus representantes decidieron suspender el servicio durante la jornada debido al miedo generado por los ataques.
Los transportistas también denunciaron que los atentados persisten pese al pago de presuntos cupos exigidos por organizaciones criminales. Según los testimonios recogidos, los montos pueden variar entre 15 y 30 soles diarios en determinadas rutas, mientras otros pagos alcanzarían entre 30 y 40 soles o incluso más. Una de las hipótesis planteadas es que los ataques estarían relacionados con disputas entre grupos delictivos por el control de las rutas y la recaudación de dinero de buses, taxis y motociclistas.
PASAJEROS PREOCUPADOS
La violencia también está modificando los hábitos de los pasajeros. Algunos usuarios aseguran que han optado por utilizar taxis, el Metropolitano u otras alternativas para evitar exponerse a los ataques registrados en el transporte público. Estos hechos se suman al reciente incendio de una unidad en Los Olivos y evidencian la preocupación del sector, que espera acciones concretas de las autoridades para frenar las agresiones y garantizar la seguridad de conductores y usuarios.


