Un terremoto de gran magnitud en Lima podría ocurrir en cualquier momento, debido a que el Perú es un país altamente sísmico. Ante este escenario, surge la preocupación por la capacidad de las barreras de contención y geomallas instaladas en la Costa Verde para resistir posibles deslizamientos de rocas.
El especialista Mario Casaretto explicó que un sismo de magnitud 8,8 representaría un escenario de considerable impacto y señaló que la resistencia del acantilado sería un factor importante frente a un movimiento de esta magnitud.
PRECEDENTE
Sin embargo, existe un precedente que permite evaluar el comportamiento de estas estructuras. El 15 de julio del año pasado, un sismo de magnitud 5,5 afectó la zona y, según Casaretto, las geomallas permitieron contener el desprendimiento y evitar que la vía fuera afectada.
Durante un recorrido realizado por un equipo de Panamericana, se observaron aberturas y desperfectos en algunos puntos cercanos a las geomallas y a los carriles vehiculares. En la zona ubicada a la altura de Magdalena también se identificaron barreras de contención y geomallas destinadas a sostener las rocas que podrían desprenderse ante un fuerte movimiento sísmico.
Casaretto señaló que algunas de estas estructuras han sufrido deterioros debido a acciones humanas, como arrojar desperdicios o fumar en la zona. La situación también genera preocupación por las viviendas ubicadas cerca de los acantilados y por establecimientos como Larcomar, debido a su proximidad con las pendientes.
Asimismo, indicó que existen otros edificios ubicados muy cerca de los acantilados que también deberían ser considerados ante un eventual movimiento sísmico de gran magnitud. Ante este escenario, se plantea la importancia de mantener las medidas de prevención y preparación frente a un posible terremoto, además de seguir las indicaciones de las autoridades locales y tomar en cuenta las recomendaciones de seguridad.


