La falta de gas natural vehicular (GNV) y la escasez de gas licuado de petróleo (GLP), gasolina y diésel se ha convertido en una verdadera odisea para los conductores limeños, quienes no tienen más alternativa que recorrer largas distancias en busca de combustible.
En la cuadra cinco de la avenida Bolívar, en Pueblo Libre, los precios alcanzaban niveles récord: GLP a 9 soles, gasolina premium a 19,99 soles y diésel a 18,99 soles, reflejando el impacto directo de la crisis energética en el bolsillo de los ciudadanos.
EMIGRAN A OTROS DISTRITOS
Rubén, taxista con más de 20 años de experiencia, relató que debía emprender una ruta de tres horas desde Ventanilla hasta La Victoria para poder abastecerse de GLP y continuar con su trabajo diario.
Esta odisea la llevan a cabo varios taxistas que, en busca de abastecimiento y de un mejor precio, recorren largas distancias para poder continuar trabajando y sosteniendo a sus familias.
LARGAS COLAS Y RESTRICCIONES EN GRIFOS
Ante la escasez, algunos establecimientos optaron por restringir el suministro y colocaron carteles que indicaban: “No atendemos vehículos de GNV con GLP”. Esto obligó a los conductores a formar largas colas en grifos de Petroperú, como el ubicado en la intersección de la avenida México con el jirón Los Brillantes, en La Victoria, donde los precios eran ligeramente más bajos: GLP a 7,19 soles y gasolina premium a 17,99 soles.
La situación evidencia el impacto de la crisis de combustibles en la movilidad urbana, afectando especialmente a transportistas y trabajadores que dependen de sus vehículos para generar ingresos.


